Declaran Mujer Ilustre a Sor Juana Inés de la Cruz

Debe difundirse su vida y obra destacando el referente cívico que ofrece a los mexicanos


Por: Mario Rafael León

El Diario Oficial de la Federación publica hoy el Decreto mediante el cual se declara Mujer Ilustre a Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, Sor Juana Inés de la Cruz, por su aportación destacada en los campos de las ciencias, de las artes y de la cultura nacional.

Por ese motivo, se instruye a la Secretaría de Gobernación para que lleve a cabo los homenajes póstumos y obras necesarias para conmemorar a Sor Juana Inés de la Cruz como mujer ilustre en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón Civil de Dolores.

También se deberá difundir la vida y obra de Sor Juana Inés de la Cruz, destacando el referente cívico que ofrece a los mexicanos de hoy y del mañana, a través de acciones que deberán desplegar las dependencias y entidades de la administración pública federal en el ámbito de sus respectivas competencias y bajo la coordinación de la Secretaría de Gobernación.

El mencionado Decreto está firmado por el presidente Enrique Peña Nieto y considera  que el Consejo Consultivo de la Rotonda de las Personas Ilustres, derivado del estudio y análisis de las propuestas emanadas de los ciudadanos e instituciones mexicanas, aprobó por unanimidad en sesión del 23 de febrero de 2018, someter a la consideración del Ejecutivo federal la declaración de Mujer Ilustre a Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, mejor conocida como Sor Juana Inés de la Cruz.

Sor Juana Inés de la Cruz nació en San Miguel Nepantla (hoy perteneciente al Estado de México) el 12 de noviembre de entre 1648 y 1651 y murió en la Ciudad de México el 17 de abril de 1695, víctima de la epidemia de tifo que asoló al Convento de la Orden de San Jerónimo al procurar cuidados a otras religiosas enfermas.

Durante su vida reunió una serie de múltiples conocimientos, los cuales quedaron registrados en diversas obras literarias. Se adentró en el estudio de la retórica, física, matemáticas, geometría, gramática latina, arquitectura, música, entre otros campos, y su obra atrajo el interés de virreyes, arzobispos, obispos y canónicos, así como de otros poetas y hombres de letras, que reconocieron en su momento la calidad indiscutible de su escritura.

Es una de las principales representantes de la literatura castellana del Siglo de Oro y su obra fue impresa, difundida y conocida en el mundo hispánico desde finales del siglo XVII.

Entre sus principales obras se encuentran: Neptuno alegórico (1680), Carta atenagórica (1690), Respuesta a Sor Filotea de la Cruz (1691); para teatro escribió los autos sacramentales El cetro de José; El mártir del sacramento, San Hermenegildo y El divino Narciso (1689) y dos comedias: Los empeños de una casa (1683) y Amor es más laberinto (1689). Asimismo, destacó en la poesía, dentro de ésta, se encuentra la compilación de Inundación castálida (1689), y el poema filosófico Primero Sueño (1692). Su lírica incluye una gran variedad de formas: romances, endechas, redondillas, décimas, glosas, sonetos, liras, ovillejos, silvas y villancicos.


El Corresponsal, en el lugar de la noticia.

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