La Guardia Nacional no es solución para el fenómeno migratorio

Es del todo legítimo tomar decisiones valientes para evitar la imposición de aranceles


Por: Mario Rafael León

Desplegar seis mil efectivos de la Guardia Nacional en la frontera sur no es una solución de raíz que atienda a las verdaderas causas del fenómeno migratorio. “El combate a la pobreza y a la desigualdad en México y en Centro América pareciera quedar sustituido por el temor ante el otro, nuestro hermano”, afirman los obispos integrantes de la Conferencia Episcopal Mexicana.

Los obispos externaron su preocupación por la falta de acogida verdaderamente humanitaria “a nuestros hermanos migrantes que refleje nuestras convicciones en materia de reconocimiento y protección de los derechos de todos los seres humanos por igual”.

En un comunicado publicado la tarde de este lunes en la página digital de la mencionada Conferencia, se indica que es del todo legítimo y necesario tomar decisiones valientes para evitar la imposición de aranceles a los productos mexicanos que se comercian con los Estados Unidos. En este sentido, dicen los obispos de México, se celebra que se haya alcanzado este importante acuerdo que evita graves e injustas afectaciones económicas al país “y animamos a los responsables de las negociaciones para que el diálogo continuìe y exprese los valores fundamentales de dos países democráticos: el respeto a los derechos humanos, la solidaridad entre los pueblos y el trabajo por el bien común de nuestra región”.

Expresan los obispos que los hermanos migrantes nunca deben ser moneda de cambio. Ninguna negociación debe colocarse por encima de lo que la Iglesia y la sociedad civil han defendido por años: la no criminalización de los migrantes ni de los defensores de derechos humanos que muchas veces luchan en favor de la dignidad a contra corriente y con riesgos importantes para su propia seguridad.

“Miles de migrantes están esperando cruzar a los Estados Unidos huyendo de la violencia y la miseria en sus países de origen. Otros tantos son detenidos y son deportados a México, ahora más bajo el programa unilateral americano de ‘Quédate en México’, bajo el cual miles de centroamericanos esperarán una resolución de su situación migratoria, exponiéndoles a graves riesgos en las ciudades fronterizas mexicanas e impidiendo su pleno acceso a la asistencia legal. Como miembros de la familia humana no podemos ser indiferentes al dolor que muchos de ellos viven y que reclama nuestra ayuda humanitaria y el respeto irrestricto a sus derechos humanos”, dicen los obispos.

La Iglesia católica en México está convencida de que es necesaria una justa política migratoria que, por un lado, garantice un libre tránsito de personas ordenado, regulado y responsable y, por otro, vele por los intereses legítimos de los miembros de la nación.

El documento completo  de la CEM puede consultarse en la dirección electrónica:  http://cem.org.mx/Slider/424-ver-detalle.html y está firmado por Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey y Presidente de la CEM; Alfonso G. Miranda Guardiola, obispo auxiliar de Monterrey y secretario general de la CEM; y José Gudalupe Torres Campos, obispo de Ciudad Juárez y responsable de la Dimensión de Pastoral de Movilidad Humana.


El Corresponsal, en el lugar de la noticia.

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